jueves, 6 de agosto de 2015

Próceres denostados (III)

Miguel Servet



Su obra:

Este maño renacentista con un apellido propio de una empresa de informática, dedicó su vida al estudio de materias divinas.
Sus publicaciones teólogicas fueron brillantes a la vez que controvertidas por estar en desacuerdo con algunos dogmas de fe. No obstante se ganó la fama mundial porque su obra cumbre incluyó una descripción detallada de la oxigenación de la sangre a su paso por los pulmones. Toda una revelación científica para la época y un avance que, curiosamente no parecía posible sin haber profanado a algún cadáver.


Su premio:
Aunque aplicó el método científico correctamente en la descripción del sistema circulatorio a su paso por los pulmones, sus opiniones conforme Cristo no era divino y la santísima Trinidad era una entelequia de mentiras fue observado tan de cerca por la inquisición que tuvo que buscar mecenas en el extranjero. Y saltando de país en país acabó tan lejos del catolicismo que llegó a tierras protestantes. Allí cierto líder reformista le cogió manía por ser más radical que él y y alguien reveló a la Santa Iglesia sus coordenadas GPS.
Así acabó este talentoso proto-angiólogo, atado a una estaca con los pies bien calentitos a 350℃, pero incapaz de oxígenar su propia sangre en una columna de humo sagrado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario