lunes, 19 de octubre de 2009

Parangones de la tecnología (I)

La tecnología avanza imparable. Ha diseñado algunos objetos cotidianos hasta su perfección. Estamos tan acostumbrados que a veces no nos damos cuenta que convivimos con ellos. Pero ahí están.

LA POLTRONA


El ser humano siempre ha sentido la necesidad de descansar brevemente. En varias situaciones tumbarse indica indefensión y por esta razón, la postura sentada ofrece un descanso fácilmente convertible a una postura activa.



Para pasar de reposo a alerta es muy importante que los pies toquen al suelo mientras se está sentado. Como cada persona tienen unas medidas diferentes, la altura del asiento al suelo debe ser regulable. Por eso se diseña con un pilar telescópico en el que convergen las patas.


La altura se fija al gusto. Por este motivo no se toca.



El asiento es mullido, resistente al peso que soporta. Consta de una base de plástico con nervios para repartir los esfuerzos, de una espuma y de un acabado. Preferentemente acabado en polipiel para un acabado de fácil limpieza.

Ya se sabe que algo siempre salpica. Ante todo, limpieza rápida.


El pie está compuesto de 5 patas para tener mayor estabilidad estructural. Está claro que con 3 bastan porque 3 puntos definen un plano, pero deben ser 5 para disminuir el riesgo de vuelco. Un número de patas superior a 5 es aceptable, pero aumenta el coste de fabricación, por lo que no es necesario.
El inestimable apoyo de las bases. A un coste razonable.



El asiento es reclinable; el ángulo que forma el respaldo con el asiento es ajustable. No todas las inclinaciones son posibles por la falta de un engranaje dentado, pero gracias a una pieza perforada es posible encontrar una portura adecuada.

También es importante: una postura pre-definida que nos sea cómoda.


No olvidemos las ruedas. Una incorporación genial que permite pequeños desplazamientos la sin necesidad de levantarse. Las ruedas son de plástico, de poco peso y con una vida útil normalmente superior a la silla. Tienen un protector en la parte de arriba que permite pisarlas sin frenar su acción. La única limitación es que el suelo deber ser liso... ¡pero en que despacho no lo es!

Terreno despejado. Que vaya sobre ruedas.



Por último, destacar los reposabrazos. Son una buena incorporación que colocan la poltrona a medio camino entre la silla y el sillón. Sirven para descansar (que los hombros no cuelguen innecesariamente), para ayudar a encarar la poltrona cuando es necesario y para recolocarse en ella cuando empezamos a resbalar.

Reposabrazos para agarrarse a ella.


El ser humano siempre ha sentido la necesidad de descansar brevemente. Desarrollar actividades que requieren estar sentado largo rato es desde hace algunos años muy cómodo. Y uno se acostumbra a lo cómodo.

Con este magnífico diseño no es de extrañar que la potrona tenga una gran aceptación. Además suele quedar más alta que la mayoría de las sillas, lo que aumenta el efecto psicológico de superioridad en una reunión. Cualquiera querría una.